Jamás pensé que una buena lencería que me quedara como anillo al dedo me iba a remover muchos sentimientos.

No entendía el porqué de comprarte ropa interior hermosa si no la vas a enseñar, ya se, pensamiento muy muuuuy viejo, ya había escuchado el consejo de: “Cómpratela para ti, solo para ti” y por fin lo entendí.

Cuando llegó el pedido de Kity & Tiger y lo abrí me enamoré al instante de todo,  la tela, el color, la forma,  tenía algo de miedo de tomarme medidas y no haberle atinado pero en cuanto me probé la ropa, todo cambió.

Me sentí tan guapa, sensual, dueña de mi misma y con un soporte y comodidad que no había encontrado en otros brassieres que terminan sacándome los gorditos del brazo, que amo, son parte de mi, pero quiero que sean mi secreto hahaha.

Me tomé unas fotos con el pedido y creo que eso le agregó más al empoderamiento que estaba sintiendo, pero de repente me acordé de un momento en mi vida que tenía completamente enterrado y de la nada resurgió.

Hace unos años fui a un festival de música, los 3 días me la pasé increíble, me vestí como nunca, me permití ser libre y vaya cómo lo disfruté, pero solo había una parte que no había experimentado y era usar ese traje de baño de dos piezas que tenía guardado en lo más recóndito de mi maleta y pensé: “¿Por qué no?”.

Me lo puse, usé un short encima y por primera vez en mi vida no iba a usar nada para taparme la parte de arriba, ni una playera o “chambrita” porque no me sentía avergonzada de mi cuerpo, traía una energía vigorizante que quería que se sintiera.

Salí directo al agua, me sentía increíble mientras caminaba para llegar a este lugar donde estaba tocando un dj, rodeados por árboles y la hermosa naturaleza, en el camino noté que la gente se me quedaba viendo y yo me sentía orgullosa de saber que ellos sentían mi energía empoderada, al menos eso es lo que estaba pensando.

Llegando a este lugar, mientras planeábamos que hacer mis amigos y yo, de repente me empecé a sentir incómoda, como cuando sabes que alguien te está observando, volteo y me doy cuenta que están 3 chavas con su mirada fija en mi cuerpo, viendo de abajo hacia arriba, se volteaban a ver entre ellas y se reían.

Mi corazón se detuvo.

“No, no creo que lo estén haciendo, no creo que sean tan feas como para reírse de mí en mi cara” pensé, pero si, le atiné, se estaban riendo de mí y yo me empecé a sentir mal, quería hacerme chiquita y esconderme.

Decidí meterme al agua, al río y dejar que me llevara a otro lugar, mientras flotaba no dejaba de pensar en estas chavas, sentía un dolorcito en mi corazón y pude ver como mi energía de estar al 100% bajó a un 50/40%.

Llego a otro lugar, salgo del agua y no podía quitarme este sentimiento, esta pesadez, pasé cerca de unos chavos que me estaban viendo y escuché un: “wackala” y ahí ya no pude más. De pura suerte pasó un amigo, vi que no estaba usando su toalla, le pedí que me la prestara y mientras me la entregaba y la usaba para taparme pensé: “Esta bien, hoy ganan (sociedad, mundo), esta vez se los concedo” y me escondí detrás de esa toalla.

Ese día terminé muy triste y no entendía el porqué, hasta ahora que me probaba esta ropa interior y me sentía cómoda, hermosa, con esa misma energía que había perdido en ese día. 

Muchas veces la gente no entiende la importancia de la empatía, el movimiento body positive no es solo un movimiento de cuerpos gordos (y si, así, gordos con toda la extensión de la palabra y sin miedo), es más bien un movimiento para fomentar el respeto hacia TODOS los tipos de cuerpos que existen, ya sean altos, chaparros, delgados, gordos, con discapacidad, etc.

Por eso me autodenomino como una activista del amor propio, me involucro en el movimiento body positive porque necesitamos empezar a respetar los cuerpos de las personas y no emitir prejuicios sobre si es sano o no, hay que entender que todos y todas estamos en una lucha constante por amarnos, por tener buenos días, por ser buenos seres humanos y espero que con mi historia hayas conectado y empatizado, que pienses bien antes de generar un comentario sobre un cuerpo que no es tuyo y que si has vivido esta misma experiencia, que sepas que NO hay reglas sobre qué es un cuerpo perfecto, solo tu pones tus propios estándares.

Acepta los días buenos y malos, es parte de ser humanos y de existir en este mundo donde tenemos un solo propósito, vivir toda la gama de sentimientos que tenemos y disfrutar lo bueno y lo malo, que no es malo, son los momentos de evolución, de aprendizaje.

Abrázate mucho, cómprate esa blusa o prenda que siempre has querido, compra ropa interior que te haga sentir esa persona sensual y digna de amor que eres y a vivir sin miedo, te mando un fuerte abrazo.

 

Karla Wasabichi
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